Ir al contenido principal

Entradas

Ya no tiene sentido.

No tiene sentido seguir contando los lunes porque no hay nadie al otro lado para contarlos con las mismas ganas que yo. A veces cuando un pilar de nuestra vida se desmorona nos volvemos derrotistas. Nunca he sido muy positiva. Y tú te reías de ello. Es como cuando llega alguien que rompe todos tus esquemas, que te hace poner comas donde antes hubieses puesto un punto y final, que te hace entender que a veces hay que ir más despacio y pararse a observar... Siempre quise que alguien me hiciese frenar, que me enseñase todo lo bonito que me estaba perdiendo, que me diese la mano y no me la quitase cuando la fuese a agarrar, y tú , a tu manera, siempre lo has hecho, siempre me has frenado, siempre has roto mis esquemas. Igual que los has roto cuando te has ido dejándome aquí. No te culpo. No puedes arreglar los trozos de alguien cuando no deja que la arregles. Dejaré que me llames cobarde, es lo mínimo que merezco. Supongo que más allá habrá mar, seguirán habiendo s...
Entradas recientes

Te lo advertí.

Sí, te lo advertí. Te advertí que no moriría por ti. Te advertí que el tiempo  pondría las cosas en su lugar. Te advertí que te equivocabas. Te advertí que yo sabía que me equivocaba . Te advertí que la verdad, algún día, vería la luz - de igual manera que yo abriría los ojos  y no me arrepentiría de dejarte atrás -. Y mira que te lo advertí... "Decir adiós es c r e c er ". Hoy soy feliz ( dentro de lo Montaña Rusa que soy por dentro, aun que nada que tú no sepas y a), y mira que nunca he sido una persona que tuviera facilidad para pasar de página  o para cerrar un libro -incluso aun que ya hubiese llegado su final. Siempre me he agarrado a que debía haber algo más, durante toda mi vida. Más allá de lo que conozco. Llámame escéptica. Algo como un detalle que pasaba inadvertido y que yo - y nadie más - tenía que ver. Un punto que debía de ser un punto y seguido y que la historia pudiese continuar dando ese final alternativo  qu...

I promise you

Seguro que a veces  decimos más de lo que sentimos,  y de igual manera,  sentimos más de lo que decimos. Por cobardía quizás. Por miedo a un futuro incierto. Por miedo a nosotros mismos. Por miedo a pasarlo mal. Por miedo a encontrarnos. Por miedo a perdernos, quizás... A veces, sólo por un segundo  sientes todo lo que necesitabas sentir tiempo atrás, como ese salto desde un acantilado para perderte en las olas del mar o esa montaña rusa de la que no te quieres bajar porque al final  te ha gustado el vértigo que ha provocado cada caída. Ojalá pudieras subir aquí arriba  conmigo y que sientas el vértigo que tú me provocas a mí. Te aseguro que entenderías tantas cosas... Y así  y aquí estoy yo, estampándome una y otra vez un día arriba y otro abajo temerosa de perderte de perderme y de que algún día mire atrás y no estés cogiéndome de la mano. Pero te lo prometí. Te prometí que cuando todo fuese ...

No es estar vacío

Supongo,  o al menos me pasa a mí,  que echar de menos a alguien  hace que los segundos parezcan horas. Como cuando esperas ese día con el que llevas soñando años, o consigues ese cromo  por el que llevas luchando toda la vida, o tus padres te dan una noticia que quizá hubieses preferido no conocer. Nunca he sabido  hasta que punto es bueno echar de menos a alguien, también porque nunca he sabido si me echaban de menos a mí. Al fin y al cabo, siempre he estado.  Para todo. Para todos. Supongo que echar de menos a alguien te hace recordarla, recordar su sonrisa, su risa, su pelo, sus ojos, cómo te mira, cómo te toca, sus manos, sus sueños, sus pesadillas, esas pesadillas que sólo te ha contado a ti, esos sueños que sólo ha querido soñar contigo, esos abrazos, sinceros, y cada momento que hace que sonrías. Personas así...

Lo mejor siempre está por venir

Supongo que se trata de asimilar: Siempre nos van a pasar cosas buenas y cosas malas,  van a entrar y a salir personas de nuestra vida  porque la puerta siempre está abierta  -porque no podemos cerrarla, a veces no es porque no queramos. Vamos a echar de menos,  vamos a echar de más.  Vamos a necesitar menos  y vamos a necesitar más. Pero supongo que llega ese momento  donde sigues echando de menos  pero has hecho todo lo que ha estado en tu mano,  y llega el momento de asimilar.  Asimilar que no hay más.  Asimilas que ella no era tan buena amiga,  que él no estaba hecho para ti,  asimilas que te ha dolido  más de lo que tú misma debías haber permitido.  Asimilas que hay vida más allá de momentos que ya han pasado  y que las personas se van. Y llega un momento en el que llegas a pensar en todo ello  y sonríes a la vez,  e so que tan imposible parec...