Siempre nos van a pasar cosas buenas y cosas malas,
van a entrar y a salir personas de nuestra vida
porque la puerta siempre está abierta
-porque no podemos cerrarla, a veces no es porque no queramos.
Vamos a echar de menos,
vamos a echar de más.
Vamos a necesitar menos
y vamos a necesitar más.
Pero supongo que llega ese momento
donde sigues echando de menos
pero has hecho todo lo que ha estado en tu mano,
y llega el momento de asimilar.
Asimilar que no hay más.
Asimilas que ella no era tan buena amiga,
que él no estaba hecho para ti,
asimilas que te ha dolido
más de lo que tú misma debías haber permitido.
Asimilas que hay vida más allá de momentos que ya han pasado
y que las personas se van.
Y llega un momento en el que llegas a pensar en todo ello
y sonríes a la vez,
eso que tan imposible parecía...
Porque hay personas que siguen en tu vida,
que vienen,
que están.
Y te hacen sonreír.
Porque no puedes volver a recuperar los viejos momentos
pero también vienen nuevos,
nuevas oportunidades,
nuevas ilusiones
que vives,
que respiras.
Y al fin y al cabo es lo que nos queda.
Sonreír.
Nadie muere por nadie,
y aunque esos momentos no se repitan
ni esas personas vuelvan a vivirlos contigo,
lo mejor siempre está por venir.

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