Seguro que a veces decimos más de lo que sentimos, y de igual manera, sentimos más de lo que decimos. Por cobardía quizás. Por miedo a un futuro incierto. Por miedo a nosotros mismos. Por miedo a pasarlo mal. Por miedo a encontrarnos. Por miedo a perdernos, quizás... A veces, sólo por un segundo sientes todo lo que necesitabas sentir tiempo atrás, como ese salto desde un acantilado para perderte en las olas del mar o esa montaña rusa de la que no te quieres bajar porque al final te ha gustado el vértigo que ha provocado cada caída. Ojalá pudieras subir aquí arriba conmigo y que sientas el vértigo que tú me provocas a mí. Te aseguro que entenderías tantas cosas... Y así y aquí estoy yo, estampándome una y otra vez un día arriba y otro abajo temerosa de perderte de perderme y de que algún día mire atrás y no estés cogiéndome de la mano. Pero te lo prometí. Te prometí que cuando todo fuese ...