Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2017

I promise you

Seguro que a veces  decimos más de lo que sentimos,  y de igual manera,  sentimos más de lo que decimos. Por cobardía quizás. Por miedo a un futuro incierto. Por miedo a nosotros mismos. Por miedo a pasarlo mal. Por miedo a encontrarnos. Por miedo a perdernos, quizás... A veces, sólo por un segundo  sientes todo lo que necesitabas sentir tiempo atrás, como ese salto desde un acantilado para perderte en las olas del mar o esa montaña rusa de la que no te quieres bajar porque al final  te ha gustado el vértigo que ha provocado cada caída. Ojalá pudieras subir aquí arriba  conmigo y que sientas el vértigo que tú me provocas a mí. Te aseguro que entenderías tantas cosas... Y así  y aquí estoy yo, estampándome una y otra vez un día arriba y otro abajo temerosa de perderte de perderme y de que algún día mire atrás y no estés cogiéndome de la mano. Pero te lo prometí. Te prometí que cuando todo fuese ...

No es estar vacío

Supongo,  o al menos me pasa a mí,  que echar de menos a alguien  hace que los segundos parezcan horas. Como cuando esperas ese día con el que llevas soñando años, o consigues ese cromo  por el que llevas luchando toda la vida, o tus padres te dan una noticia que quizá hubieses preferido no conocer. Nunca he sabido  hasta que punto es bueno echar de menos a alguien, también porque nunca he sabido si me echaban de menos a mí. Al fin y al cabo, siempre he estado.  Para todo. Para todos. Supongo que echar de menos a alguien te hace recordarla, recordar su sonrisa, su risa, su pelo, sus ojos, cómo te mira, cómo te toca, sus manos, sus sueños, sus pesadillas, esas pesadillas que sólo te ha contado a ti, esos sueños que sólo ha querido soñar contigo, esos abrazos, sinceros, y cada momento que hace que sonrías. Personas así...

Lo mejor siempre está por venir

Supongo que se trata de asimilar: Siempre nos van a pasar cosas buenas y cosas malas,  van a entrar y a salir personas de nuestra vida  porque la puerta siempre está abierta  -porque no podemos cerrarla, a veces no es porque no queramos. Vamos a echar de menos,  vamos a echar de más.  Vamos a necesitar menos  y vamos a necesitar más. Pero supongo que llega ese momento  donde sigues echando de menos  pero has hecho todo lo que ha estado en tu mano,  y llega el momento de asimilar.  Asimilar que no hay más.  Asimilas que ella no era tan buena amiga,  que él no estaba hecho para ti,  asimilas que te ha dolido  más de lo que tú misma debías haber permitido.  Asimilas que hay vida más allá de momentos que ya han pasado  y que las personas se van. Y llega un momento en el que llegas a pensar en todo ello  y sonríes a la vez,  e so que tan imposible parec...