Seguro que a veces
decimos más de lo que sentimos,
y de igual manera,
sentimos más de lo que decimos.
Por cobardía quizás.
Por miedo a un futuro incierto.
Por miedo a nosotros mismos.
Por miedo a pasarlo mal.
Por miedo a encontrarnos.
Por miedo a perdernos, quizás...
A veces,
sólo por un segundo
sientes todo lo que necesitabas sentir tiempo atrás,
como ese salto desde un acantilado
para perderte en las olas del mar
o esa montaña rusa
de la que no te quieres bajar
porque al final
te ha gustado el vértigo que ha provocado cada caída.
Ojalá pudieras subir aquí arriba
conmigo
y que sientas el vértigo que tú me provocas a mí.
Te aseguro que entenderías tantas cosas...
Y así
y aquí
estoy yo,
estampándome una y otra vez
un día arriba y otro abajo
temerosa de perderte
de perderme
y de que algún día mire atrás
y no estés cogiéndome de la mano.
Pero te lo prometí.
Te prometí que cuando todo fuese mal
yo levantaría la cabeza
y diría en voz alta que,
todo va a ir bien,
que el final de un camino
es sólo el principio de otro
y que ahora,después de todos los años que llevo con vida,
realmente siento,
en lo más profundo de mi misma,
que es lo que verdaderamente significa
que lo mejor
siempre está por venir.

Comentarios
Publicar un comentario